viernes, 18 de mayo de 2012

Ronda -101 de la Legión 2012- Marchadores


El ambiente (podemos llamar "leyenda") que rodea a los 101 de Ronda ha superado con creces nuestras expectativas.  Desde el momento de llegar a la recogida de dorsales se aprecia algo especial. Y es que no es solo hacer 101 kms corriendo (o como se pueda). La prueba rondeña implica sacrificio (muchos días y horas entrenando), fuerza mental (en 101 kms la cabeza te juega malas pasadas), esfuerzo físico ... pero sobre todo, afán de superación.



Pienso que debe de ser el carácter "popular" que la rodea y, sobre todo, el apoyo de la Legión, con el consiguiente sabor especial que le imprime a la prueba, los dos grandes factores que motivan su grandeza. Lo primero, por ser un reto que con algo de preparación (siempre con el debido respeto a la distancia y al desnivel, a pesar de no ser comparable con otras pruebas ultras) es factible realizarlo en sus 24 horas en cualquiera de las modalidades que se realizan. Lo segundo, por el esfuerzo organizativo y sabor especial que la Legión le otorga.


Debe de ser dificilísimo  organizar a tantísima gente en tres modalidades distintas (MTB, Duathlón y Marchadores) y durante tanto tiempo. Y ese mérito se debe a la Legión.

Partimos a las 11 de la mañana de un día de mayo con un calor sofocante. Ello ha convertido la prueba en durísima. Y es aquí donde la fuerza mental ha cobrado un valor, si cabe, aún más importante. ¿No van a entrar ganas de abandonar cuando llegas a un avituallamiento (comida, sombra, agua en abundancia y la atención especial de la legión)? Pues claro que sí. Solo quién lo sufre puede entender lo duro que es el llevar 40 kms corriendo  bajo un sol de justicia de 35 grados y tener fuerza mental para  seguir.


Desde el primer momento cualquier sombra era un alivio (como puede verse en la foto).



Los primeros 15 kms se nos hicieron bastante llevaderos pues corría una ligera brisa. Sin embargo, poco a poco, el calor sofocante fue imponiendo su ley.Por nuestra parte fuimos "capeando buenamente el temporal" haciendo paradas en cada avituallamiento, a partir del km 20, para refrescarnos en abundancia (beber bastante, reponer sales minerales, comer algo y, sobre todo, refrescarnos la cabeza). Creo que el realizar esto metódicamente en cada avituallamiento nos ha permitido terminar la prueba.


La llega a Arriate viene precedida por 3 kms paralelos a la vía del tren que debe de ser lo más parecido a estar en el infierno. Una pista de alvero ancha, hundida entre taludes, nos anuncia lo que nos espera hasta llegar el atardecer: calor y más calor. 




Foto: Arriate.


Es a partir de Alcalá del Valle (km 52) cuando las lipotimias se hacen más evidentes. Marchadores tirados por aceras buscando el cobijo de la sombra, fuentes que sirven para “bañarnos” de la cabeza a los pies, protección civil ayudando a gente desvanecida....,y lo peor, vamos por la mitad.  


A pesar de ello, nos mantenemos enteros. Entre una cosa y otra estamos unos 15 minutos en Alcalá del Valle refrigerándonos y realizando ejercicios de estiramientos.




Foto: un pañuelo sirve para aliviar el calor.


Setenil se convierte en otra "zona cero”. El calor está haciendo auténticos estragos. Y si a ello le ponemos casi 60 kms....ufffff..... Aquí paramos poco, si bien una manguera estratégicamente colocada, nos vuelve a servir de ducha. Un colegio sirve de “campamento de guerra”: los marchadores suben a “reparar” sus pies maltrechos. Nosotros: sobrevivimos.




El próximo objetivo: el campamento de la legión de Ronda. Nos quedan 18 kms con varias cuestas que terminarán de minar nuestros cuerpos.


Foto: Setenil de las Bodegas (km. 59).


Son casi las nueve de la noche cuando llegamos.


Gracias a todo lo que habíamos leído sobre la parada en el Cuartel de la Legión creo que  nos evitó el haber sufrido mucho más al volver a arrancar. Cumplimos el ritual de cada avituallamiento, quizás con más fortaleza mental: quién pare aquí en exceso, no podrá cumplir el objetivo, !!!terminar los 101 de Ronda!!!. No quiero pensar que es del que pase con la noche entrada y llegue a este “oasis”: bandeja de comida por delante, refresco, yogourth, donut, fruta y sobre todo, un sitio donde descansar.


Foto: entrando en el cuartel de la legión

Agradecimos el anochecer, que nos llegó muy próximos a la  Ermita de Montejaque, con la consiguiente bajada de temperatura. Aunque un pequeño susto, Almudena se puso a sangrar por la nariz durante un tiempo, nos hizo bajar algo el ritmo y  pensar qué consecuencias nos traería. El caso es que, tras pasar a  la altura de la Ermita, la pérdida de sangre fue disminuyendo y al finalizar  el descenso, andando tranquilamente,  todo volvió a la normalidad. Bueno, a la normalidad, tras casi 85 kms a pleno sol.

El frontal representó una novedad para nosotros. Nunca lo habíamos utilizado. Personalmente me costó pues no era capaz de medir bien las distancias. Tenía la sensación que el suelo está ahí pero…no….esta 5 cm. más abajo. También, notamos los dos una especie de marco negro pegado a los ojos. Una sensación como de llevar gafas de buzo.

El objetivo esta casi cumplido. El avituallamiento del km 91 será nuestra última parada. Son las 23 h. y 15 mts. El cuerpo sigue adelante por fuerza mental.


El sabor especial de la prueba se acentúa cuando vislumbras Ronda. La cuesta del Cachondeo está delante de nosotros. Almudena va como un tiro....me lleva con la lengua fuera. Parece que ha olvidado el sufrimiento previo.


Por fin.... y, a pesar de ser casi las doce y medía de la noche (tiempo 13 horas 27 minutos), hay muchísima gente aplaudiéndote por la calles.  Te hacen sentir como un campeón. Y estoy convencido que esa sensación la hacen suya todos los participantes, sin excepción.




Foto: último punto de sellado de pasaporte. Objetivo cumplido.


La “batalla”, que nos buscamos hace unos meses al inscribirnos en la prueba, ha terminado. Estoy reventado. Almudena se pasea de un lado a otro como si nada. "A ver quién me coge para otra. Aquí va a volver....” pienso en ese momento. 


Pero me temo .... que habrá más batalla.. pero espero...que no tan dura como estas.


Agradecer  a Melchora (Dña. Ana) y Pepe (Pentax man) por su labor de apoyo y aliento  durante toda la carrera en distintos puntos estratégicamente seleccionados.




También a Carmen y a Paco que aparecieron de la nada para darnos también su apoyo y aliento.

Y a los cuatro por las fotos que nos realizaron y que forman parte de la crónica.


Y como he dicho un par de párrafos  más arriba: “...ya suena el run run de mi mundo marrón..."

Saludos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Valle de Chistau: una vuelta en zapatillas



Hace casi siete años que descubrí este lugar, octubre de 2005. Pero fue en bicicleta. Como otro puente más, y ya iban varios, Antonio y yo nos escapamos con nuestras bicis en busca de montañas  y sendas infinitas. El lugar elegido para el "campamento base" era Bielsa.

Aún no me "movía" con GPS. A pesar del gran invento que es, un mapa…es un mapa. Menudo   encanto. 

Subiendo por la carretera nacional  que lleva a Francia, tres  kilómetros desde el "campamento", nace una pista a la derecha. Lleva a Urdiceto. Para nosotros desde ese momento "el puto col de Urdiceto". Menudas rampas!!!! Menudos porcentajes!!! Y que par de kilómetros  de inicio plagados de piedras. 


Foto: Ibón de Urdiceto 


Aquel "infierno" nos iba a descubrir, al otro lado, un lugar diferente.  Un kilómetro antes de coronar, un pastor se cruzó con nosotros.  Llevaba años pasando los meses de buen tiempo con las cabras y ovejas donde sólo habitan los sarrios . Ese año llevaba cuatro meses y aún le quedaban un par de semanas. Su única compañía, las montañas del valle de Chistaín.

El Ibón de Urdiceto es parte de esa zona . Aquello que tanto nos costó subir nos descubría  parte del valle por donde el   Cinqueta lleva años labrando su curso. 

Y ese lugar se me quedó grabado: "¡¡¡Volveré!!!". Y eso ha sido estos días. La espera ha merecido la pena.

Pocas cosas han cambiado en el valle. Sigue siendo un sitio recóndito, sin explotar turísticamente, con gente tranquila y amable, con unos bosques impresionantes presididos por el Poset, por una de sus partes,  y por los picos de Cotiella por otra.  Grandes muros de piedra son cobijo de alguna de las pocas parejas de quebrantahuesos que aún quedan en España.


Foto: Vista del Valle de Chistau/Gistaín. A la izquierda, nevado, El Poset.

Almudena y yo hemos podido recorrer sendas, pistas y praderas verdes con la única compañía de la que disfrutaba el pastor hace años. 


Foto: Plan, abajo. Algo más a la izquierda, Gistaín. Realizada mirando al este.




Foto: Plan a la izquierda. En el centro, arriba de la montaña, Gistaín. A la izquierda, San Juan de Plan. 

Hemos recorrido parte del valle , sin ruedas pero  con zapatillas, y  hemos dado la vuelta con ellas. 

























Y lo mejor de todo es que aún quedan muchos kilómetros  por recorrer llenos de encanto y sabor de la auténtica montaña: pico de Bachimala, el Ibón de Plan, Collado de Aibón, Collado de la Cruz de Guardía…..



Seguro que no dejaremos pasar siete años hasta nuestra próxima visita.





Vídeo que he editado de las "correrías" por la zona.Se puede ver en HD