jueves, 22 de septiembre de 2011

Nueva Zelanda (III): Noche a los pies del Aoraki.



No sabíamos lo que nos rodeaba. Sabíamos que era una carretera sin salida, pero no éramos conscientes de las montañas que nos rodeaban.

Millones de estrellas brillaban en el cielo y el viento soplaba de lo lindo y encontramos una explanada que nos pareció muy adecuada para pasar nuestra primera noche en la "furgo".

Al despertar estábamos rodeados de montañas, con glaciares y todo presidido por el Aoraki o Monte Cook.
Foto: Desayuno en la "furgo" en el DOC.

De repente, algo alteró nuestra tranquilidad. Un todo terreno con un vigilante forestal se acercaba a nosotros. Ummmmm....¿que querrá? Pues nada, todo explicado.

El lugar donde habíamos aparcado es un DOC. Lo definiríamos como un lugar para quedarse con caravanas, donde puedes reponer agua y arrojar "mierda" de la furgoneta y existe una pequeña construcción, donde poder asearse uno (ducha, baño, fregadero). Esto requiere un pequeño pago, y a la entrada de cada DOC existe un cartel explicativo con un buzón y sobres, donde anotas la matrícula de la caravana e introduces el canon (normalmente 5 ó 6 dólares neozelandeses), quedándote tú con un resguardo que debes colocar visible en el salpicadero y con eso has cumplido.

Por la mañana aparece el guarda y verifica que todas las furgonetas que están ahí han pagado tal cantidad.

Nosotros, como buenos novatos y también al haber llegado de noche y no nos percatarnos del cartel que lo explica todo, pues no pagamos y venían a pedirnos muy amablemente, por cierto, "el diezmo".Esto supuso un aprendizaje para el resto de nuestro viaje, en el fondo.
Tras esto comenzamos a mirar el mapa que nos habían dado, en una oficina de turismo, y en ellos vienen marcados los DOC.



Foto: Antes de iniciar nuestra ruta

Tras desayunar nos preparamos para nuestra primera excursión. Objetivo: ir lo más cerca posible del Aoraki/Monte Cook.

Preside todo el parque natural que lleva su nombre, y con 19 picos de más de tresmil metros, es la joya de los Alpes Neozelandeses.

El Aoraki "Perforador de nubes" , domina los picos que le rodean. Con 3754 metros, es el pico más alto del país, aunque perdió 10 metros en un desprendimiento de una de sus secciones en 1991.

No es la única atracción del parque, ni mucho menos. El Tasman Glaciar, que se divisa desde la carretera que discurre paralela al Lake Pukaki, es el mayor de Nueva Zelanda con 29 kms de longitud. Dicen que el hielo tiene más de 600 metros de profundidad en algunas zonas.

Nosotros nos decantamos por ir cerca del "Perforador de Nubes", y comenzamos el Hooker Valley Track. El sendero atraviesa dos puentes colgantes y pasa junto al Lake Mueller antes de llegar al Hooker. Desde el DOC se decía que en tres horas y media, ida y vuelta, se hacía. No se si es porque nosotros andábamos muy rápido, pero los tiempos los acortamos bastante. Con el paso de los días nos dimos cuentas que los tiempos fijados en las guías eran bastante generosos.

El paisaje era precioso y el sol brillaba tiñiendo de un color turquesa el hielo de las cimas.


El sendero está perfectamente señalizado y nos cruzamos con bastante gente.

En una hora llegamos al Lake Mueller.

A partir de aquí nuestro objetivo era llegar lo más cerca posible a la pared de hielo del glaciar. El camino aquí se rompía, debido a unos desprendimiento, cosa que nos causó ciertos problemas, debido al vértigo de Almudena.


Foto: Lake Mueller. Al fondo el Monte Cook.

Tras disfrutar de todo el entorno que nos rodeaba, volvimos sobre nuestros pasos a la furgoneta, nuestra primera ducha en ella, comemos y salimos en dirección al lake Wanaka, no sin antes parar para ver por última vez, desde lejos, el Aoraki/Mount Cook National Park.


Foto: Al fondo el Aoraki/Mount Cook National Park con el Monte Cook en el centro.

Como sería la rutina del viaje y parte del aliciente de cada día, no sabíamos dónde acabaríamos el día.


Pasamos por paisajes únicos y totalmente distintos al día anterior, la carretera se metía entre unas montañas bajas y redondeadas sin árboles pero cubiertas por un manto amarillento. Suponemos que este paisaje cambiará según la época del año, pero a nosotros nos pareció espectacular. Almudena sufría porque todavía no se había adaptado al horario y se le cerraban los ojos a pesar de no querer perderse ni un segundo de lo que teníamos delante.

Wanaka, región de Otago, está presidido por un hermoso lago y preciosas vistas. Es un pueblo pequeño muy orientado a los deportes de aventura y más tranquilo y menos turístico que el popular Queenstown.



Llegamos hambrientos y nos fuimos a cenar a un restaurante mejicano que tenía buena pinta. Previamente habíamos intentado comer en otros restaurantes con vistas al lago pero estaban todos llenos y teníamos que esperar. El hambre pudo más que el lago.

Foto: Ummmm...que rico!!!!