martes, 22 de febrero de 2011

Terremoto en Christchurch


Uno se levanta escuchando que se ha producido un terremoto en cualquier lugar del mundo y le produce una gran impresión, pero esta es muchísimo mayor si además has estado en esa ciudad ni hace un año.

Christchurch fue la primera ciudad donde dormimos a nuestra llegada a Nueva Zelanda.

Nuestra estancia fue corta, pues cuando aterrizamos en su aeropuerto no eran aún ni las doce de la mañana. Esa tarde tras comer en el Dux de Lux (no sabemos como ha quedado tras el terremoto, aunque quizás no haya sufrido mucho, pues era una casa baja sin edificios alrededor) estuvimos casi toda la tarde durmiendo tras nuestro viaje de casi día y medio en avión.

Foto 1: Almudena en el Dux de Lux.

Una de las cosas que más sorprende es ver el estado en el cual ha quedado su catedral, y más cuando hace unos meses nos fotografiábamos ante ella y recorríamos su interior.

Foto 2: Exterior de la catedral de Christchurch.


Foto 3: La torre de la catedral totalmente destruida.

La subida a la torre consistía en 134 peldaños y un angosta puerta de entrada nos conducía a la torre.

Típico de la ciudad es su tranvía, el cual también se ha visto afectado por el terremoto.

Foto 4: Tranvía en los alrededores de la catedral.

Foto 5: Tranvía por una de sus calles estrechas y plagadas de bares.

Aunque las noticias son de 65 muertos en este momento, deseamos que no aumente el número y que ese maravillosa ciudad y país, el cual estamos deseando volver a visitar, pase cuanto antes esta pesadilla.

miércoles, 9 de febrero de 2011

The Staropramen Trail, Sierra de las Nieves.

El pasado domingo 6 de febrero estuvimos con nuestro amigo Paco, corriendo un poco por la Serranía de Ronda.

Que mejor que recuperar la crónica que ha realizado, que narra perfectamente como nos fue el día.

"SNOWRUNNING POR LA SERRANÍA DE RONDA

Es habitual en la Serranía de Ronda que, cada invierno, caigan un par de nevadas importantes. También es habitual que esas nevadas, que dejan un buen manto blanco sobre la Sierra, aguanten poco sobre el terreno. En unos días todo queda reducido a algunos ventisqueros en las zonas de umbría.
Pero también se da el caso, menos habitual, en el que las temperaturas, especialmente bajas tras la nevada y una escasez de precipitaciones, favorezcan que las nieves permanezcan varias semanas enseñoreándose de las zonas altas. Este ha sido el caso en esta ocasión.
Teníamos programada una salida trail por la zona hace unas semanas, pero la “meteo” adversa nos obligó a posponerla. Hemos estado esperando a que la nieve nos permitiera poder deambular por la zona con nuestras zapatillas, este fin de semana pensamos que había llegado el momento.
Quedamos a una hora, ni tarde, ni temprano, que nos permitiera evitar la previsible “romería” de turistas y dado tiempo al “solete” a transformar la nieve dura de la madrugada. Así pues, eran las nueve de la mañana cuando empezamos a trotar en el área recreativa de Quejigales.
Nos juntamos tres “correcaminos”; Almudena y Jesús, que se estrenaban con el trail, y un servidor.
La ruta planeada era una especie de 8 que recorría varios lugares emblemáticos de la zona y hacía cumbre en su máxima elevación, el Pico Torrecilla 1919 m.s.n.m.
Empezamos subiendo la Cañada del Cuerno por el sendero que, tras coronar el Puerto de los pilones, se dirige al Torrecilla. Ya a mitad de cañada encontramos nieve y placas de hielo, aunque no presentan un obstáculo insalvable y progresamos fácilmente. Las zapas responden bien de momento.
Cuando llegamos a los Pilones, observamos que el manto nivoso ocupa totalmente la meseta de Quejigales y viste al Torrecilla dándole un aspecto de montaña “más importante”.
El sol y un cielo azul diáfano nos transmiten muchas energías, invitándonos a dejarnos llevar en un trotar alegre.
Tras pasar junto al pozo de nieve, llegamos a la bifurcación que conduce al Peñón de los Enamorados. Abandonamos el camino del Torrecilla y tomamos este desvío. Al poco volvemos a dejar el camino actual y nos dirigimos por otro hacia la Cañada de las Carnicerías. La nieve está perfecta para correr, cruje bajo nuestras pisadas hundiéndose lo justo para amortiguar nuestros pasos. Vamos en ligera bajada y la sensación de euforia es total.
Tras un rato, que se nos hizo muy corto, llegamos a un paso clave de la ruta. La intención era seguir un camino que empieza a bajar por la margen derecha de la Cañada de las Carnicerías y a la altura de la Cañada de Froncaire lo abandonaríamos y subiríamos por ésta rumbo al Pilar de Tolox, donde afrontar la subida final al Torrecilla.
Nada más llegar nos damos cuenta de que no va ser posible sin llevar crampones. La zona está cubierta con un manto continuo de nieve dura y hielo, gran parte de ella en umbría. El equipo que llevamos no es adecuado para progresar por aquí, es demasiado expuesto, un resbalón nos mandaría un montón de metros más abajo, habrá que volver en otra ocasión. Volvemos sobre nuestros pasos e incluso cruzamos al otro lado de la cañada para cerciorarnos desde lejos de la situación del camino a la altura de Froncaire. Negativo, hoy no pasaremos por ahí.
Decidimos volver al camino principal e intentar el Torrecilla por su vía normal. Nos ponemos a trotar y otra vez vuelven las buenas sensaciones, es un gustazo correr por aquí.
Ya en el camino principal empezamos a encontrarnos con más personal, saludamos a unos y a otros mientras corremos, mientras nos vamos acercando al Pilar de Tolox.
Voy un poco tenso ante la posibilidad que tampoco podamos subir al Pico, las vistas hoy, con un día tan despejado, deben ser de las que no se olvidan.
Finalmente llegamos a la base de la pirámide cimera, el último obstáculo entre nosotros y la cumbre. Hablamos con un par de excursionistas que acaban de bajar, nos comentan que, mientras no abandonemos la huella abierta, está asequible para hacer sin crampones, y allá que vamos.
Efectivamente la huella es tremenda, ha debido de tener muchas visitas Maese Torrecilla estos días, casi parece que subamos por una escalera. La nieve tiene una consistencia ideal para progresar en zapas, salvo algún pequeño tramo helado donde hay que extremar las precauciones. En poco más de 15 minutos hacemos cumbre y... puf, ¡menudo panorama! Hacemos unas fotos, cruzamos unas palabras con unos malagueños que andaban allá arriba y tiramos para abajo.
Seguimos nuestra ruta ya enfilando la vuelta. Volvemos a pasar por el pozo de nieve y, a su altura, nos desviamos buscando la bajada por la Cañada de las Ánimas.
La cañada, más umbría que la del Cuerno, presenta en su inicio algunos tramos con placas de hielo, justo en donde el camino ha sido más pisado, pero son salvables. Poco a poco la nieve va desapareciendo y el camino, de tierra muy mullida, hace el correr de lo más agradable. Las vistas sobre el Peñón de Ronda son magníficas.
Terminada ya la cañada tomamos un senderillo que, en pocos metros, desemboca en la pista que nos lleva de nuevo al área recreativa de Quejigales. Es en este sendero donde tenemos un pequeño percance, Almudena no se percata de una rama y se lleva un buen “zarpazo” en la mejilla. Afortunadamente las gafas le han protegido bien el ojo y, aunque no parece una herida importante, es bastante aparatoso y escuece lo suyo.
Llegamos finalmente al coche un poco “cortados” por el percance, pero con buenas sensaciones por el día que hemos disfrutado allá arriba y, lo más importante, con ganas de mas.
En el ámbito de las cifras la cosa se quedó en 19.5 kms y algo más de 900m+.

Taluego.


El enlace original es:

http://partepiedrasmtb.blogspot.com/2011/02/staropramen-trail-sierra-de-las-nieves.html

He editado un vídeo de ese maravilloso día:

martes, 1 de febrero de 2011

Media Maratón de la Cartuja (30 de enero de 2011) -Sevilla-


Para nosotros no era un día más.

Almudena siempre ha tenido "miedo" a ir cualquier carrera. Se pone incluso nerviosa cuando quedamos con los amigos para salir en bici o correr.

Yo trabajaba por la noche, así es que llegué a casa con el tiempo justo para darme una ducha y tomar algo.

A las once de la mañana comenzaba la carrera.

La recogida de dorsales fue algo caótica. Mucha gente y no muy bien organizado. Con 25 minutos de antelación a la salida recogimos los dorsales. Tras trotar algo, nos colocamos para salir.

La carrera nos la tomamos con tranquilidad, como un día de entreno.

En todas las carreras que he disputado, no entiendo a la gente que sale como un "cohete". Después pasa lo que pasa...terminan que no pueden con su alma.

El día estuvo algo fresco. Por los alrededores del Guadalquivir, hacía algo de frío, pero cada vez que salíamos al sol se agradecía.

Finalmente, nuestros tiempos se ajustaron a lo previsto: Almudena 1h. 42 mts. 36 sg y Jesús 1h. 41 mts. 34 sg. (tiempos tomados por nuestro reloj desde que pasamos por el arco de salida hasta cruzar la línea de meta).

Foto: En los túneles del estadio Olímpico tras llegar.

La conclusión que sacamos es que es una distancia asequible y que cualquiera puede realizarla con un mínimo de entreno y constancia en el entrenamiento.